James Alexander Areiza Bolivar
Coordinador general de Programas de Protección y Prevención de Ciudad Don Bosco Medellín (Colombia)

"Una apuesta por la paz y la dignidad del ser humano"

   

"Más de 50 años de conflicto armado en Colombia entre las FARC, el ELN, los Paramilitares y el Estado han dejado ocho millones de víctimas. En este tiempo, miles de menores han formado parte de los grupos armados y se han convertido también en víctimas porque su infancia quedó unida a un arma, la selva fue su casa y el batallón su única familia. La utilización de menores como soldados es una práctica muy extendida en los países que sufren la guerra: son mano de obra barata, muy manipulables, poco exigentes, leales, fácilmente reemplazables, que cuesta poco alimentar, que levantan menos sospechas en las filas enemigas y que son perfectos acompañantes y esclavos sexuales... Se cree que en Colombia aún quedan entre 8.000 y 14.000 niños soldado. Alejados de la educación durante años, los menores que se desvinculan del conflicto son acogidos por los Salesianos en Ciudad Don Bosco Medellín, institución que, en los últimos 14 años, ha acompañado a más de 2.300 chicos y chicas desmovilizados del conflicto, labor que ha quedado reflejada en el documental Alto el fuego, dirigido por Raúl de la Fuente, premio Goya en 2014 al Mejor Corto Documental. Una de las personas que mejor conoce la labor de reinserción de estos menores soldado es James Alexander Areiza Bolivar, coordinador general de los Programas de Protección y Prevención de Ciudad Don Bosco Medellín. Pedagogo, posgrado en Gerencia de Proyectos, diplomado en Culturas Juveniles y Herramientas de Intervención Sociocultural, diplomado en Liderazgo Transformador, James Alexander habla en este artículo de Ciudad Don Bosco y de su apuesta por la paz y por la dignidad del ser humano.

 

Hola, apreciados jóvenes y amigos. Quiero expresar mi alegría y gratitud por ser parte de la gran familia Salesiana y por ello quiero compartir nuestra experiencia en el trabajo con adolescentes y jóvenes de Ciudad Don Bosco.

En primer lugar, hacer un poco de historia. Ciudad Don Bosco es una obra de la congregación Salesiana, de la Iglesia católica. Nace en 1965 en Medellín, Colombia, bajo una propuesta de atención a niños y adolescentes que vivían en las calles, sin protección y sin familia; se configura así un modelo de atención para dar vida y devolver la dignidad a esta población, bajo la propuesta educativa salesiana; y, poco a poco, a través del tiempo, los salesianos y todo un equipo de profesionales en Educación, Psicología, Trabajo Social, Salud, Administración y Pastoral han tratado de dar respuesta a las diferentes necesidades de la niñez, adolescencia y juventud de la ciudad de Medellín y del país.

En este camino, Ciudad Don Bosco tiene abiertos siete frentes o proyectos, donde se atiende (1) Patio Formando para la Vida: a niños y adolescentes (de 8 a 12 años) en situación de calle; (2) Proyecto Forjadores de Esperanza: a chicos de 11 a 15 años, con vulneración de sus derechos por amenazas, maltrato, abuso, trabajo infantil, abandono familiar; (3) Proyecto Proyección para la Vida: a chicos de 16 a 18 años, con vulneración de sus derechos por amenazas, maltrato, abuso, abandono familiar; (4) Proyecto Derecho a Soñar: dirigido a niños y jóvenes de 8 a 18 años, en las zonas más pobres de la ciudad de Medellín donde se trata de prevenir el reclutamiento a bandas criminales,  a la explotación sexual comercial, la vida en la calle..., se trabaja junto a las familias; (5) Proyecto Caminos de Amistad: para chicos de 6 a 18 años, a quienes se da formación académica y profesional en Medellín; (6) Proyecto Dejando Huellas, con formación académica y profesional para chicos de 7 a 18 años en el municipio de Amagá, zona minera; y (7) Proyecto CAPRE Construyendo Sueños: con una casa de protección especializada para adolescentes y jóvenes, de 14 a 18 años, desvinculados de los grupos armados.

Todo este trabajo es una apuesta por la paz y la dignidad del ser humano, una manera de fortalecer la familia y sus redes de apoyo para que brinden posibilidades de resiliencia y empoderamiento social.

En todo ello, nuestro modelo es la pastoral psicosocial, que tiene distintas fases que son valores del Sistema Preventivo Salesiano, que favorecen el proceso de atención y, en el caso de los chicos desvinculados del conflicto armado, una reintegración social eficaz. Son:

La Pedagogía de la confianza: es importante que, cuando se llega a este programa, o a cualquier otro de Ciudad Don Bosco, se posibilite la confianza, la empatía, el cariño, como manifestación de apertura y de inclusión; es la manera de abrazar un buen proceso y generar el vínculo inicial para la transformación.

La Pedagogía de la esperanza: es la columna vertebral del proceso con los chicos desvinculados del conflicto armado, ya que favorece la inclusión en el mundo académico (escuela); la formación profesional de acuerdo a sus perfiles y motivaciones; el tema cultural y deportivo también es importante, ya que desarrollan habilidades sociales, afectivas y asociativas; la pastoral juvenil salesiana, que favorece el encuentro de sí mismo bajo modelos asociativos e individuales en la fe y en la identidad del carisma salesiano; los encuentros con las familias, un proceso de reconstrucción del vínculo con ellas, que ayuda al perdón, la reconciliación y a enfrentar sus miedos de manera humana y digna, y que les ayuda a crecer como seres humanos libres; el camino a la inserción laborar, como apuesta a su proyecto de vida y acercamiento a la visa social.

La Pedagogía de la alianza: es la última fase del proceso, la preparación para el regreso, donde se fortalecen las herramientas adquiridas en las fases anteriores y son capaces de vincularse a las redes de apoyo socioculturales, económicas y familiares. Es la etapa que brinda la posibilidad de sentirse útiles e incluidos en la sociedad.

Todo lo anterior, amigos y amigas, no es fácil. Es un camino de dificultades. En primer lugar, culturales, ya que nuestros chicos vienen de diferentes partes de nuestro país y llegan a una gran ciudad donde abundan las personas y la selva es cemento y autos. Es un cambio fuerte en la manera de vivir. También está el miedo, miedo a relacionarse con otros chicos y con las personas adultas, ya que pueden sentir rechazo, pero nuestra propuesta humanizadora de inclusión y de dignidad hace que este panorama se desvanezca lentamente y lleguen a participar de la confianza de los demás y a creer más en ellos.

A estos chicos desvinculados del conflicto les esperan muchas oportunidades ya que nuestra propuesta pedagógica tiene un elemento de inserción laboral que ayuda a fortalecer el tránsito institucional a la vida laboral, como agentes de paz y de no violencia. Les aguardan muchos retos que deben construir en su proyecto de vida, como la familia, la independencia, su participación en la sociedad como otro ciudadano libre y feliz, una vida afectiva que les ayude a configurar su deseo de crecer como familia y desde luego una inclusión integral en una sociedad que puede que no sea perfecta pero que les necesita para seguir siendo ejemplo de paz.

Esta experiencia de Ciudad Don Bosco en estos 15 años ha posibilitado un enorme reto de humanizarnos cada día con las diferentes prácticas de nuestros chicos y chicas, y esto lleva un sello espiritual que ayuda a caminar en el perdón y la reconciliación. Esto se vive gracias al carisma salesiano, donde lo cotidiano es una manera educativa de evangelizar y  llevar a estos chicos a sentirse acogidos y queridos por todos aquellos que vibramos y vivimos con su presencia.

 

James Alexander Areiza Bolivar
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